La Verdad de la Milanesa
Es difícil imaginar que un desamparado con anacronismo generacional,
se pueda integrar al asuntito del Internet 'con lo puesto no más'.
Por fortuna, tengo ese afamado sobrinito, hijo de mi hermana, que a la
hora de los 'quiubos' todos quieren tener. El genio con locura computacional
que se lo sabe todo. De una bolsa llena de placas
y cables arma un monstruito, lo conoce al revés y al derecho.
Ya funcionando le saca cualquier 'flatito' que tenga y para rematarla,
se sienta en el teclado y mientras su cabeza conversa de futbol, las
manos escriben 'chorizo de código'. No cualquiera tiene cerca
un genio que da cátedra.
Se comprende que soy afortunado.
El 'rata' Matías
Matías Navarro se 'mamó' la
ingeniería completa y sus derivados, pero 'la pulenta no se la
enseñó nadie'. Su degree en cibernética es producto
de un alma de explorador combinada con un saco de neurona matemática.
Impacientes hasta la eternidad, como él, son aquellos que recorren
la mayor cantidad de bibliotecas posibles para no albergar dudas. Dominadores
del tedio que genera el no dejar el escritorio ni por casualidad y 'corazón
de abuelita' a la hora de compartir sus conocimientos.
Es mi maestro, "puta sobrinito que te quiero..."
Sin Maestro no es Cueca
En la primera temporada frente al aparatito, más
que curiosidad lo que uno tiene es 'tonelada' de dudas. Cuando se quiebran
los dos remos y la embarcación está
por hundirse, un salvavidas no es suficiente. En esta situación
se requiere a alguien que sepa nadar con autoridad para no tener que
seguir tragando agua, que lo lleve a uno hasta la orilla y al final
que le enseñe el asunto 'de una'.
Al comienzo de mi aventura tenía vuelto loco al 'rata', mejor
dicho de casero. No lo dejaba ni almorzar ni dormir tranquilo. Rogaba
que estuviera disponible porque cada 5 minutos tenía una 'pregunta
del millón' para él. "Puta sobrinito... que tamaña
paciencia."
Despegando de la Nave Madre
Ahora se puede decir que vuelo sin ayuda, pero nunca falta la duda que
sólo resuelvo con el maestro que sabe... sabe.
Maestros en la Web
 
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